Patricio Meller: “el error es no regular los aranceles”

Para conversar sobre las principales conclusiones de su libro “Universitarios, el problema no es el lucro, es el mercado”, el profesor de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile e investigador de Cieplan, Patricio Meller,participó este 26 de octubre de una mesa de debate junto al director del Centro de Análisis e Investigación Política (CAIP) y cientista político de nuestra Facultad, Nicolás Del Valle, y al vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Central de Chile (FEUCEN), Leonidas Rebolledo.

Esta actividad de extensión se realizó en el marco de la Cátedra de Gobierno Luciano Tomassini del Instituto de Gestión Pública. Su director, Enrique Paris, subrayó que este tipo de actividades participativas “contribuye a profundizar el debate ya instalado en nuestra sociedad sobre el financiamiento de a educación en Chile, y en particular del sistema de educación superior”. Asistieron a la conversación los decanos de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública, prof. dr. Marco Moreno; la decana de Arquitectura, Eliana Israel; el director de Asuntos Culturales de la UCEN, Angel Bate; y la directora de la Escuela de Ciencia Política, Pamela Figueroa, además de un numeroso grupo de alumnos y docentes que repletó el auditorio.

Meller, autor del libro y principal orador, es PhD en Economía de la Universidad de Berkeley, profesor del Magister en Políticas Públicas de la Escuela de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile, Director de Proyectos de CIEPLAN, y presidió el Consejo Asesor Presidencial de Trabajo y Equidad durante el gobierno de Michelle Bachelet.

Comenzó su presentación con una síntesis de los antecedentes empíricos fundamentales que considera deben ser tenidos en cuenta para enfrentar el tema educacional y que ponen a nuestro país en un lamentable ranking global. Entre ellos destacó:

  1. Chile es el país que tiene un mayor costo relativo de la Educación Superior en todo el planeta.
  2. Este es el país que tiene el mayor grado de gasto privado en relación al gasto público en el mundo; lo que significa que son las familias las que financian principalmente la educación superior de sus hijos.  Esto es, se ha privatizado el Gasto en Educación.
  3. Nuestro país tiene  el menor  aporte público (como % PIB) a la educación del mundo.
  4. El costo de enviar un hijo a la universidad representa más del  40% del ingreso familiar para el 60% población; esto es, en los 3 primeros quintiles.
  5. Chile es el país con mayor coeficiente de deuda del mundo en Educación Superior
  6. Los aranceles de las universidades chilenas son los más altos del planeta: un 41% del PIB/cápita.
  7. El crecimiento de los  aranceles es muy elevado: 60% (sobre UF)  en 12 años
  8. El gasto público chileno en enseñanza superior es 0,5% del PIB,  uno de los más bajos del mundo y el peor de la OCDE.
  9. Los universitarios chilenos tienen el mayor  endeudamiento (costo universidad)  de todos los países respecto al futuro ingreso anual (como profesional): 174%

Con este panorama, Meller se cuestiona si es el lucro el gran dilema de la educación chilena, o si esta discusión solo desvía la atención del tema más relevante, que a su juicio son los aranceles, la calidad y el endeudamiento.

Respecto a si la educación universitaria es un bien público o privado, discrepa con la visión del actual gobierno que trata a la educación universitaria como un bien de consumo cuyo costo es de exclusiva responsabilidad de quien decide estudiar.

Meller propone una solución ecléctica: considerar la educación universitaria como un bien público-privado, es decir, mixto. Y concentrar la discusión en que porcentaje debe ser calificado como bien público (de costo estatal) o como bien privado (costo familiar). Indicó que lo que han hecho otros miembros de la OCDE es precisamente incrementar el aporte del Estado a la educación universitaria en a lo menos el 1%PIB como una forma de responder al porcentaje cada vez más relevante que es considerado bien público.

Finalmente, respecto a los mayores responsables de la inequidad existente, mencionó:

  1. dos índices diferentes de reajustabilidad de los aranceles (el IPC y el efectivo, que en la práctica se traduce en un incremento superior al 5% de los aranceles anuales)
  2. que las universidades no compiten por aranceles, lo que se en evidencia en que los postulantes desconocen la estructura costos que se usa para fijarlos, y
  3. que el uso de aranceles parejos en una sociedad inequitativa como la nuestra es un principio retrógrado, razón por la que existe una urgente necesidad de disociar el proceso de admisión del monto pagado por cada estudiante, es decir usar aranceles diferenciados según capacidad de pago (como en EE.UU.)

Tras la ponencia del invitado, el director del CAIP Nicolás Del Valle comentó el libro calificándolo como una lectura clara y amena. “Es un texto digerible y de fácil lectura. Un texto de divulgación” subrayó, destacando que “realiza un certero diagnóstico a partir de ciertos ‘hechos empíricos’ mediante estadísticas sobre distintas variables relacionadas a las universidades chilenas. Como bien nota el autor, actualmente las universidades compiten vía marketing (publicidad, avisaje, infraestructura, tecnología), lo que no solo significa que los aranceles no se fijan en la competencia, sino que  aumentan los costos que se reflejan en los mismos precios de las distintas carreras”.

También comentó que “tengo la impresión de que los estudiantes piensan con otro lenguaje, por así decir. Mientras el libro del profesor Meller intenta persuadir mediante argumentos pragmáticos y económicos, los estudiantes vuelven una y otra vez a cuestiones de principios, normativas si se quiere. Lo que se juega detrás no es más que una sociedad meritocrática, como dice el autor, sino una sociedad justa”. Del Valle concluye que aún cuando el título del libro es provocador no solo para socialdemócratas y reformistas, también lo es para gente que se autodefine como de izquierda… según nuestro autor el problema no es el lucro, tampoco el mercado, sino las regulaciones del mercado”.