¿Están las condiciones para que en Chile emerja un candidato presidencial populista?

Los resultados de la última encuesta Cerc Mori publicada hace unos días son desoladores para el sistema político chileno.

Uno de los aspectos más llamativos del estudio, es la opinión que tiene la ciudadanía sobre los partidos políticos. Un 48% de ellos indicó que estas organizaciones no sirven de nada.

A su vez, un 44% de los encuestados asegura que ningún político tiene futuro. Y entre los que aparecen con mayores expectativas, las cifras son bajísimas. Sebastián Piñera encabeza el ranking con un 14% de las menciones, seguido de Marco Enríquez con 13% y Ricardo Lagos con 9%.

Además, un 79% señala que no sabe, o que ninguno de ellos será presidente, y un 72% no menciona a nadie que le gustaría que ocupe ese cargo.

Estos, junto a otros datos que entrega el sondeo, dan cuenta del complejo momento político que atraviesa el país, y que tiene al gobierno y a las coaliciones políticas con escasa capacidad de reacción para enfrentar el adverso contexto que se les presenta.

Este nivel de desafección, abre interrogantes respecto a quién tendrá la capacidad de llenar el actual vacío de liderazgo que se observa en todos los sectores políticos. El temor de algunos analistas, y de los dirigentes políticos más moderados, es que aparezca una figura populista que aproveche la actual crisis para instalarse como una alternativa viable para esa mayoría que hoy no se siente interpretado por los actuales actores del sistema político.

El doctor en ciencia política, Kenneth Bunker señala que “cuando un sistema político tiene bajos índices de aprobación, siempre existe la posibilidad de que surja un populista. En Chile este índice va aumentando, y por ende se incrementa la opción de que emerja un candidato de este tipo”.

Aunque el experto matiza añadiendo que este proceso de desafección no es nuevo, ya que, a su juicio, la crisis de representación existe hace años. Agrega que ya en 2009 a Marco Enríquez se le acusaba de ser populista, “pero si aquello es cierto, no lo sabemos, ya que no fue elegido”. “Lo que sí podemos sostener es que cualquier candidato fuera de los partidos tradicionales ha sido acusado de populista”.

“Ahora las cosas están cambiando. Hay candidatos nuevos que serán acusados de populistas, pero están tomando noción de aquello de antemano. Enríquez creó el PRO precisamente para que no lo acusaran de populista”.

El analista asegura que las personas no votan porque no les gusta ni les atrae la política. Piensa que en las próximas municipales sufragarán menos electores que en los comicios de 2012. “Que casi un 50% de los encuestados señale que no le gustan los partidos no es algo nuevo, y la gente sigue participando en política. Chile sigue siendo un país donde existen garantías democráticas, por lo que no existen condiciones para un desfonde institucional del sistema. Por el contrario, frente a la actual coyuntura  surgen soluciones, nuevos partidos políticos, y en vez de derrumbarse la democracia, como ocurre en otros países, acá aparecen vías alternativas de representación”, concluye Bunker.

José Miguel Izquierdo es de los analistas que piensa que estamos cerca de tener un candidato de corte populista. Para el experto, la razón de esto es que tanto la clase política como empresarial están cuestionadas. “Esto lleva a que el sistema político y económico están siendo revisados, y en permanente sospecha por parte de los ciudadanos. Esta situación inhibe a los referentes que comúnmente señalan lo que es valorado o lo que debe ser castigado en una sociedad. Ellos no pueden hablar para fijar valores porque no tienen legitimidad. En este escenario es muy fácil que algún populista tome el micrófono y logre posicionarse”, remata.

En cuanto a cómo el actual escenario afectará la asistencia a las urnas en los comicios de octubre, Izquierdo manifiesta que “dada la frustración que se observa hacia los liderazgos políticos y empresariales, los electores están desincentivados para participar de ese proceso”.

Vaciamiento de la política

Según Marco Moreno de la Universidad Central, “la conclusión que muestran los datos de manera sostenida –a juzgar por la opinión pública encuestada y por el comportamiento electoral de las últimas elecciones– es que está comenzando a ser evidente que los ciudadanos se están retirando y distanciando de la política convencional”.

A su juicio, incluso cuando votan –lo que está ocurriendo con menos frecuencia que antes, desde las elecciones de 1997, o en menores proporciones- sus preferencias están más próximas al momento de la votación y están guiadas por consideraciones partidistas con menos frecuencia que antes.

“Hoy parece haber menos posiciones marcadamente ideologizadas e intransigentes. Lo que observamos es más y más ciudadanos, que cuando piensan en política (si es que lo hacen), o cuando deciden ir a votar, lo hagan desde consideraciones e influencias cortoplacistas”.

En este sentido, explica el académico, el electorado chileno se está desestructurando progresivamente, lo que deja a los medios de comunicación más espacio para fijar las agendas y exige un esfuerzo electoral mucho mayor a los partidos y candidatos. “Lo que veremos en las próximas elecciones, de mantenerse la tendencia actual de vaciamiento de la política, será una forma de comportamiento electoral más contingente y un tipo de votante cuyas opciones parecen cada vez más funcionales a lógicas pragmáticas y despolitizadas”, enfatiza.

Para Moreno, en este contexto de vaciamiento de la política, los neopopulismos (como el de MEO, Ossandón y otros que emergerán) serán también opciones de un electorado cada vez más volátil. “A medida que la participación se debilita, y aumenta la indiferencia, es posible pensar que quienes sigan participando, serán más volátiles, más inseguros y más aleatorios en la expresión de preferencias. Si ya no se juegan tantas cosas en una elección de un presidente que gobernará cuatro años, es posible esperar que se debilite no solo la voluntad de votar, sino también el compromiso de los que siguen participando con los candidatos del sistema o del establishment”.

Por el investigador, los candidatos extra institucionales u outsider podrían ser perfectamente opciones para un electorado desestructurado e indiferente con la política y sus instituciones, como partidos y el Congreso.

Fuente: www.elmuro.cl